Brian Fincheltub: Terrorismo de Estado


Caracas, 26 de abril de 2021.- En un país de instituciones democráticas destruidas, la organización ciudadana pudiera representar la única garantía de reconstrucción de la fibra social y política arrasada por la aplanadora totalitaria del Estado. En estos veinte años, el chavismo se encargó de destruir los gremios, los sindicatos, las asociaciones de vecinos, los partidos políticos y ahora va por las Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

De acuerdo con la Providencia Administrativa número 001-2021, a partir del 1ro de mayo del 2021, las ONG venezolanas tendrán la obligación de inscribirse en un registro único de la “Oficina Nacional contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo”, con la finalidad de informar a la dictadura la lista de miembros, listas de donantes, movimientos económicos y lista de beneficiarios.

Bajo la presunción de que todas las organizaciones son “terroristas” hasta que demuestren lo contrario, la dictadura se propone desaparecer a las ONG bajo amenaza de encarcelar a quienes no se sometan a sus reglas.

Aunque causa indignación, la verdad es que mucho habían tardado, es totalmente incompatible con el proyecto hegemónico chavista toda forma de organización que ayude a la emancipación del individuo del sometimiento criminal implantado por régimen en cada rincón de Venezuela y que tiene como expresión más acabada el llamado “Sistema Patria”. Y cuando hablamos de emancipación ni siquiera le damos un significado político a la palabra, más allá del que pudiera tener intrínsecamente el hecho que una persona para sobrevivir, no dependa más de la estructura de control social del chavismo.

Ciertamente, se trata de un asunto de supervivencia. Cientos de ONG venezolanos cumplen una labor fundamental que va mucho más allá de la defensa de los valores democráticos, causa de extrema importancia en un país bajo un régimen militar, pero que no dejan de lado otras causas extremadamente urgentes como son la alimentación y la salud en un país con crisis humanitaria compleja causada por el modelo hambreador socialista.

Para que tengan una idea, si la mafia en el poder avanza en sus pretensiones, serían cientos de pacientes con enfermedades crónicas que perderían acceso a su tratamiento y miles de ancianos y niños cuyo derecho a la alimentación se vería gravemente comprometido.

Paradójico que una persecución que claramente califica como terrorismo de Estado, tenga precisamente como excusa la “lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada”. Por cierto, delincuencia organizada abunda en toda Venezuela y no vemos a la dictadura obligando a las bandas crimínales a registrarse en un censo para preguntarles cómo se financian y sobre todo cómo consiguen armamento que, en teoría, debería estar en manos de las Fuerzas Armadas. Misterios sin respuestas, pero como dijera un día ese famoso sanguinario conocido como el Che Guevara: “en socialismo, lo extraordinario se hace cotidiano”.

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