Caracas, 28 de julio de 2025.- El régimen de Nicolás Maduro ha puesto en marcha una estrategia clara y perversa: sustituir la legitimidad democrática por la obediencia ciega. Lo hizo el 25 de mayo, y lo reafirmó ayer, 27 de julio, con una nueva imposición fraudulenta que busca burlar la voluntad del pueblo venezolano.
Por un lado, persiguen, impiden la disidencia, encarcelan, inhabilitan y criminalizan a quienes les interesa desaparecer de la faz política nacional y por el otro, pretenden construir una institucionalidad paralela, e imponer autoridades sin legitimidad, sin sistema electoral, sin transparencia ni votos y sin respaldo ciudadano, con actores serviles que reconozcan únicamente al dictador, desconociendo deliberadamente el mandato popular expresado el 28 de julio de 2024.
Pero por más que lo intenten, no pueden engañar a un país que ya decidió cambiar.
El 28 de julio de 2024, más de siete millones y medio de venezolanos votamos por un nuevo rumbo. Elegimos a Edmundo González Urrutia como presidente legítimo de la República. Esa voluntad soberana permanece intacta. El intento del régimen por sustituir la democracia con decretos solo confirma su debilidad y su aislamiento.
Lo que hoy presenciamos es la abolición de la descentralización. Ya hemos visto como el régimen persigue, remueve y reemplaza a gobernadores, alcaldes y diputados elegidos por el pueblo, e impone autoridades sin legitimidad, sin votos y sin respaldo ciudadano. El centralismo autoritario se profundiza, destruyendo lo poco que queda del pacto republicano.
Desde Primero Justicia, denunciamos esta farsa institucional y reiteramos, con firmeza:
El único mandato legítimo en Venezuela es el del 28 de julio de 2024.
La verdadera autoridad emana del pueblo, no de un régimen ilegítimo.
No nos rendimos. No retrocedemos. No aceptamos que una minoría imponga su poder ilegítimo sobre una mayoría valiente que ya eligió el cambio.
¡Venezuela ya eligió!
¡Edmundo González Urrutia es el Presidente electo por Venezuela !