Caracas, 26 de enero de 2026.- La historia política moderna conoce bien las dictaduras clásicas: el caudillo, el partido único, la ideología totalitaria, la represión visible. Conoce también las ocupaciones: la bota extranjera, el gobierno impuesto, la administración directa. Pero hay una figura más ambigua, más corrosiva y, por ello mismo, más peligrosa para el porvenir de los pueblos: el autoritarismo o la dictadura tutelada. Y en Venezuela hoy se asoma esa figura histórica.
Caracas, 26 de enero de 2026.- Desde la extracción de Nicolás Maduro el 3 de enero —justificada de más— han ocurrido muchas cosas dentro y fuera de Venezuela. La atención de Estados Unidos, de las autoridades de facto que hoy controlan el país y de buena parte de la opinión pública se ha desplazado casi por completo hacia lo económico —y, en particular, hacia lo petrolero.
Caracas, 21 de enero 2026.- En el artículo anterior me detuve en la fase de estabilización democrática. Corresponde ahora profundizar en la segunda: la recuperación. Así como a la primera etapa le añadí el atributo democrático, a esta le agrego el carácter integral. En los párrafos que siguen justificaré esta idea.
Caracas, 19 de enero de 2026.- Venezuela ya está en otra etapa. No está cruzando un umbral ni ensayando un tránsito: está ya instalada en un nuevo momento político. Nicolás Maduro ha salido de escena y no volverá. Pero conviene decirlo sin rodeos: la salida de un hombre no equivale a la caída del sistema que lo sostuvo. El poder autoritario no tiende a desaparecer; tiende a reacomodarse, cambiar de rostro y reclamar continuidad bajo nuevas fórmulas.
Caracas, 14 de enero de 2026.- El destino de lo que se inició el 3 de enero sigue abierto. Diez días después de la extracción de Nicolás Maduro y de Cilia Flores, Venezuela no ha llegado a la democracia. Nos encontramos en una zona gris que debemos transformar en un camino hacia el destino deseado.