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Caracas, 26 de septiembre de 2021.- Las elecciones de gobernadores, alcaldes, legisladores regionales y concejales del 21 de noviembre de 2021 no se pueden valorar como una elección más. Aunque no está en juego la presidencia de la República, esos comicios pueden señalizar el camino para alcanzar el cambio que tanto desea el pueblo venezolano.

A esas elecciones se ha llegado después de transitar por distintas fases tales como las grandes protestas de calle del primer semestre de 2017; la no participación en las elecciones presidenciales convocadas fraudulentamente en mayo de 2018 y el Gobierno Interino instalado en 2019.

Después de largas y complicadas discusiones los partidos ampliamente mayoritarios agrupados en el G4+ acordaron su participación en las elecciones.

Es importante recalcar que bajo cualquier parámetro de medición, esas agrupaciones partidistas, con todas sus virtudes y defectos, son la amplísima mayoría del bloque opositor. Hay una variedad casi infinita de partidos y organizaciones que lamentablemente no ocupan un espacio nacional, pero siguen allí activos, haciendo un esfuerzo pero que no logran instalarse en el pueblo.

Hay que decir la verdad y esta es que en el variado arco opositor que concurre a estas elecciones. La única alternativa para derrotar al Psuv la encarna la tarjeta de la Unidad Democrática, popularmente conocida como la de la manito, que tiene a su favor haber sido la más votada en la historia de Venezuela, en diciembre de 2015.

También hay que decir que hay candidatos cuyo exclusivo papel pareciera ser confundir al elector y así drenar votos a favor del Psuv. Por ello hay que intensificar la campaña de pedagogía electoral clarificando ante el elector cuál es la oposición genuina, aquella que no ha transigido en la lucha contra el régimen chavista-madurista.

Sin embargo, en política la flexibilidad táctica suele ser buena consejera. Agotado el lapso para hacer modificaciones en las postulaciones para que éstas aparezcan en el tarjetón electoral, hay que darse la oportunidad para evaluar en un plazo razonable cuál candidato tiene la verdadera opción de derrotar al Psuv en una gobernación o alcaldía y así llegar a un acuerdo para cumplir con el objetivo principal de esta contienda electoral del 21 de noviembre.

Teniendo claro que se trata de derrotar al Psuv, habría que hacer los ajustes pertinentes antes de que sea tarde y después tengamos que lamentarnos. Es difícil, pero se puede.